Luz y oscuridad de una hija golpeada por su padre

FERNANDO GUTIERREZ/Dossier Político
Luz y oscuridad de una hija golpeada por su padre

Con la autorización del director del portal de noticias Dossier Político, Oscar Castro, reproducimos el reportaje periodístico del colega Fernando Gutiérrez en torno al expediente penal que involucra a la familia Araiza Mendívil, concretamente al señor Miguel Martín Araiza Coronado y su hija María Fernanda Araiza Mendívil. En el caso tal y como lo plantea la defensa del señor Araiza, actualmente sujeto a proceso por el delito de violencia intrafamiliar y de género, la fiscalía ha omitido probanza irrefutable para demostrar que existe un trama criminal (una presunta extorsión al mejor estilo de un filme hollywoodezco) que a la postre provocó la actitud antijurídica del inculpado. Aquí está la narrativa:

Familiares y la defensa legal de Miguel Martín Araiza Coronado, el padre que abofeteó en público a su  hija, demandaron a la Procuraduría de Justicia del Estado y al Poder Judicial local se apeguen a la aplicación estricta del derecho y que la justicia se aplique a quien deba aplicarse en torno al penoso caso, sin sesgos políticos, influencia mediática o coyuntura social pro defensa de género.

Este miércoles 26 de noviembre, un juzgado penal con sede en el CERESO UNO de Hermosillo dictó auto de formal prisión al padre de María Fernanda Araiza Mendívil, acusado y evidenciado por ésta de violencia intrafamiliar y lesiones leves, en un espacio público donde el hecho fue videograbado.

El Ministerio Público optó por solicitar al juez considerar la agresión del padre hacia su hija como delito grave, negando la autoridad judicial al detenido el derecho la libertad bajo fianza.

La defensa alega que el juez desestimó que las cuatro bofetadas propinadas por el padre a su hija, de 20 años, no provocaron lesiones graves; tampoco  fue considerado el antecedente que derivó en una evidente perturbación del estado mental del victimario, que lo llevó a perder los estribos y proceder de la forma como lo hizo contra la menor de sus tres hijas.

A decir de uno de los abogados del despacho que lleva la defensa, Manuel Ávila, la Procuraduría y el juez de la causa no analizaron un trasfondo que tenía un objetivo doloso y sumamente punible por parte de su hija y  que llevó al acusado a perder la conciencia de sus actos y reaccionar con  violencia contra ella, sin armas, sin premeditarlo y obedeciendo a un estado de ánimo perturbado  en todo sentido por lo que le escuchó decir.

Reacción derivada de lo que se agolpó en su mente, al conocer las reales intenciones de su hija, al convocarlo a un encuentro a la luz pública que para él suponía el principio de una reconciliación familiar, y que todo volviera a la normalidad como familia. No fue asi.

A lo que se enfrentó Miguel Martín fue a algo parecido a las escenas de la industria del celuloide hollywoodense, escuchado y vivido de voz y voluntad de la hija menor, eso no justifica los actos del padre, pero si es digno de un análisis más científico de las autoridades y más apegado al estado de derecho para imponer los castigos a quien violenta la ley, como nadie niega que hizo en este caso el padre de María Fernanda.

Los actos pretendidos por la víctima, según estima la defensa -y coincide la familia del acusado, incluida su ex esposa- constituye  un acto delictivo de suma gravedad, superando, incluso, a la agresión intra-familiar por los manazos, y que envuelve y da vigencia a toda esta trama a manera de puesta en escena.

Lo que pocos saben pero que el Ministerio Público conoció a sumo detalle y no lo hizo saber en esa tesitura al juez, es que las cosas tienen un trasfondo delictivo de origen por parte de la hija violentada.

El solo conocer y analizar someramente el comportamiento en los últimos meses de la hija, habría bastado para que el caso tomara un sesgo diferente y que la justicia se repartiera de acuerdo a los actos antijurídicos cometidos tanto por el padre como por la hija.

El tratamiento que se le ha dado no solo en algunos medios con información superficial y frívola, sino por parte de las mismas autoridades de la PGJE que han tratado el tema por la coyuntura mediatica que rodea al Día Internacional de la Violencia Contra la Mujer, celebrado días atrás y que el Procurador pudo haber ver visto como escaparate perfecto para enviar un mensaje a la sociedad sobre el trabajo justiciero de la gobernadora Claudia Pavlovich, como mujer.

A decir del abogado de Araiza Coronado, el mensaje que se está enviando desde el máximo  aparato de gobierno, vía Procuraduría de Justicia, es de frivolidad, justamente, violentando el estado de derecho y aplicando la ley a contentillo de la opinión mediática y del tema de moda en las redes sociales.

De estas, el procurador posee una evidente simpatía por su uso y quizá esto medió en su decisión de aplicar un nuevo modelo de procuración de justicia “On Line”.  Es decir, lejos del análisis real de los hechos, circunstancias y pruebas que están a la vista la Procuraduría mantiene en la cárcel a un padre que golpeó a su hija y mantiene libre y con dos elementos custodiándola a quien buscó por todos los medios extorsionar a la familia mediante amenazas y chantajes, que pareciera que han dejado de ser delitos en esta edición de gobierno. Pareciera.

El tratamiento que en redes sociales y medios de información de corte superficial se ha venido dando al penoso caso no preocupa tanto a la familia por “el qué dirán”, sino por los alcances criminales a los que han llevado las circunstancias y la mala influencia de un hombre sobre su hija, y ver cómo su inteligencia está siendo perturbada y canalizada hacia acciones perversas en contra de su propia sangre y de la sociedad con mayor razón.

Peor tantito, ven temerosas como su capacidad intelectual ha logrado sobrepasar la capacidad analítica de la misma Procuraduría, a grado tal, que logró que se destituyera a la agente del Ministerio Público que inició la averiguación contra su padre, porque el caso se estaba inclinando a minimizar la penalidad al agresor y fincar a ella responsabilidad penal por tentativa de extorsión y otros delitos.

Aunque esto es algo que parece ser el deporte favorito del Procurador, dar de baja a un MP cuando no acomoda el escenario para el escándalo y la frivolidad mediática donde el se desenvuelve, por lo que se ve, muy cómodamente.

Borró delitos del Código Penal la Procuraduría

La sospecha de la familia y de la defensa es clara cuando solo una parte de la telenovela armada por la hija menor es lo que ofreció la Procuraduría de Justicia al juez de la causa, omitiendo aspectos relevantes de prueba que podrían colocar al acto de agresión como un medio para un fin delictuoso, premeditado y minuciosamente estudiado por parte de la acusadora, antes que una acción que el padre hubiera querido o pretendido realizar cuando acudió a la cita sin saber el motivo final.

Si bien es cierto, su acción no exime al padre de responsabilidad penal por su acto antijurídico, si se ofrece elementos probatorios para minimizar la pena durante el procedimiento y que la acusación por violencia intrafamiliar y de género la enfrente desde la libertad y no en prisión.

Los abogados y la familia ofrecieron al Ministerio Público pruebas suficientes para demostrar que la agresión del padre hacia su hija constituía el medio que pretendió utilizar María Fernanda para su claro cometido, como es el delito de extorsión. Eso quedó de manifiesto al exhibir la familia una libreta de apuntes donde la acusadora expone de su puño y letra los pasos a seguir  para lograr que su padre la agrediera.  El cuaderno fue rescatado de las pertenencias que María Fernanda dejó en una de las casas donde se hospedó, luego de abandonar su hogar y que los acogedores optaron por regresar a la familia.

Los apuntes sobre las intenciones de chantajear, extorsionar y amenazar a su progenitor fueron sometidos a una prueba de grafoloscopía solicitada por la defensa, de tal forma que el perito forense de la Procuraduría de Justicia reconoce y da fe que el texto fue redactado por María Fernanda, pero aun así, la autoridad no valoró como prueba de descargo para el acusado.

La narrativa del texto plasma momentos y figuras retoricas de cómo debía encarar a su progenitor durante el encuentro, en lugar público para ganar testigos, caso este de la Plaza Bicentenario donde sucedió la agresión.

No se requiere ser un avezado cineasta o director de escena para dar cuenta que lo escrito por la acusadora por si solo constituye un guión de reparto de diálogos perfectamente estructurado, con diálogos ficticios posibles, así como preguntas y eventuales respuestas de él y ella, anotaciones que insisten en buscar la manera de alterar la conducta de su padre para que se consumara la agresión, montaje que finalmente resultó un éxito y se tragó completo desde su palco mediático la Procuraduría y así se la vendió al juez.

Lo que no resultó a la joven, conocedora de las técnicas de defensa personal y manejo de crisis agresivas de personas, diestra en el Tae Kwon Do, fue el verdadero motivo que tenía para dejarse golpear por su padre: exigir la cantidad de 300 mil pesos que Miguel Martín tendría que pagar mediante tres depósitos bancarios de cien mil pesos cada uno, a decir de su plan redactado exprofeso, cada día once de los meses de octubre, noviembre y diciembre del año en curso.

Más aun, en su escrito la joven amenaza a su padre con acabar con su carrera empresarial recurriendo a las empresas a las que provee de equipo médico para hacerles llegar un video que muestra sus “momentos homosexuales enfermizos… 

"Y a menos que no quieras que esta información se haga pública…tendrás que pagarme 300 mil pesos…Si no sigues mis instrucciones me encargaré de que tu vida se vuelva un infierno del cual nunca podrás escapar…”

Los trazos de la narrativa tienen alcances muy por encima de lo que una hija dolida podría tener hacia su padre y, por el contrario, se plasma en ellos un lenguaje utilizado más por la delincuencia común que por un familiar resentido. Pero análizar con método científico este escrito jamás pasó por la mente del Procurador y más bien fue el sentido mediático y frívolo el que se impuso al estado de derecho que debe regir a la institución y quien la representa, tal y como se quejan los abogados defensores del señor Araiza.

Más analíticas, a las hermanas mayores, Ana Patricia y Sofía Melissa y la madre les gana la idea que todo forma parte de un plan trazado por la pareja sentimental de Maria Fernanda, Rafael Barajas Valenzuela, dado que es evidente el acto de provocación y la demostrada intención de extorsión a la figura paterna era el objetivo final. La  agresión hacia ella, formaba parte de la obra, dicen sus hermanas.

Ni el Ministerio Público ni el juez de la causa analizaron a fondo el hecho de que la víctima, siendo una destacada taekondoina no logró defenderse o evadir a su agresor. Además, como se aprecia en el video que circula por las redes sociales, la reacción posterior a las bofetadas la víctima asume una actitud y semblante de seguridad, sin denotar un estado de crisis en su persona, o acaso, dolerse de los golpes recibidos.

En el video se observa que la víctima renuncia a ser protegida por los concurrentes y en cambio Marifer opta por salir a fuerza de carrera hacia el segundo piso del inmueble, fijando su vista hacia donde estaba colocada la persona que  recogía en video los momentos de la agresión.

Llamado como testigo en la averiguación previa, el joven que obtuvo la videograbación  reconoció, en declaración ministerial, que María Fernanda le solicitó como favor que grabara el encuentro con su padre y que todo era parte de una acción premeditada por la hija y su novio a efecto de lograr “que el padre le pegara para luego chantajearlo”. Según asegura la familia eso quedó asentado en acta ministerial.

En su declaración el testigo agrega que segundos después de la agresión María Fernanda se apersonó ante él, pidió observar el video y realizó una llamada de la que solo logró escuchar: “Ya me pegó y está grabado en video...¿Ahora qué hago? La respuesta a la pregunta y el interlocutor de la llamada no fueron reconocidos por el declarante, aunque la familia no tiene duda que se trataba de Rafael Barajas, su pareja sentimental, dándole las instrucciones a seguir.

Primer acto: me pegas y te amolaste

Ahí empezaron las cosas donde se aprecia el padre golpeando a su hija en pleno centro de la Plaza Bicentenario, irónicamente situada frente a la sede del Supremo Tribunal de Justicia del Estado. El contenido videogravado rápidamente recorrió las redes sociales y logró impactar a muchos sectores de la sociedad, amigos y familiares del agresor y la agredida.

Se subieron al carro del linchamiento algunos despistados medios, que se dejaron guiar solo por los momentos de la agresión, sin indagar lo que verdaderamente había tras el affaire mediático, donde la joven María Fernanda se observaba es golpeada por su propio padre.

La vorágine mediática de linchamiento hacia el padre permeó en las altas esferas de gobierno y el mismo Procurador sucumbió a la campaña lapidaria contra Miguel Martín y mediante una llamada telefónica a un noticiario adelantó temerariamente que por su cuenta corría que el padre no quedara libre.

La promesa fue cumplida y para ello se ordenó la aprehensión de Araiza Molina el pasado 19 de noviembre y este 25 de noviembre fue sometido a formal prisión por un juez de lo penal con sede en el CERESO I de esta capital.

Segundo acto: de víctima a victimaria

La ex esposa del ingeniero Araiza, Patricia Mendivil de León, en compañía de las dos hermanas de María Fernanda visitaron este miércoles el Dossier Político para ofrecer su versión sobre los hechos y deslegitimar la de su hija y hermana menor, que lejos de víctima, la ubican en los linderos de victimaria y aseguran que ha sido privada de su voluntad para actuar de esa manera.

Lo que narran es para dejar sin respiración a cualquiera y los testimonios que ofrecen no deja lugar a dudas para suponer que María Fernanda sobrepasa en mucho la actitud punitiva en la que incurrió su padre al golpearla, pues la estrategia para enfrentar al familiar linda en la criminalidad y la perversidad humana.

Madre y hermanas sospechan que la actitud de Maria Fernanda está asociada a la enajenación mental por consumo de una droga altamente adictiva y perniciosa, un alucinante que ha sido introducido de Estados Unidos por el grupo de “clientes” de Barajas Valenzuela, y que la utilizan, dice la familia, “para sesiones de introspección espiritual que les da un estado de superación e independencia social”.

Indagaciones de la familia tambipen han puesto al descubierto -sin que al momento lo hayan probado a las autoridades- que Barajas es consumidor y presuntamente “distribuidor exclusivo” de la droga introducida y consumida en Sonora con el nombre El Sapito, principalmente en el círculo “amistoso” de María Fernanda y su novio.

Se trata de una droga sicodélica conocida en el vecino país como 5-meo- DMT (5-metoxi-N,N-dimetiltriptamina). Tradicionalmente este alucinógeno era extraído de la semilla de una planta usada desde épocas precolombinas, oriunda de Centro y Sudamérica, conocida como vilca y cuyo componente es un constituyente de la bebida alucinógena Ayahuasca.

Tercer acto: El baile de El Sapito

El alucinógeno también se encuentra en la piel del sapo de la variedad Bufo Alvarius, abundante en épocas de lluvia en Sonora. En el sur de USA se ha fundado la Iglesia del Sapo de la Luz, que usa para extraer el alucinógeno la piel de este sapo, rica en 5-meo- DMT y son quienes la distribuyen procesada como droga para fumar a otras regiones, incluyendo Sonora.

Estas observaciones de advertencia sobre el uso de El Sapito de su hija y el circulo que frecuenta,  aportadas por la familia a la autoridad ministerial, de nada sirvieron ni fueron tomadas en cuenta, antes quizá causó hilaridad entre funcionarios de la Procuraduría.

En uno de los momentos de recapacitación y acercamiento al seno familiar, María Fernanda aceptó someterse a un programa de desintoxicación, para lo cual se le aplicó un examen antidoping previo al programa de asistencia. Los resultados solo arrojaron positivo a la marihuana y no al consumo de El Sapito, por no estar esta sustancia reconocida en el cuadro legal de drogas prohibidas para que los laboratorios posean el reactivo identificador de residuos en el cuerpo humano, de ahí que para efectos médicos -- para contrarrestar sus efectos o demostrar la proliferación en Sonora, en el caso de denuncia legal-- no existe prueba de laboratorio que sirva como testimonio oficial y probatorio del consumo en el paciente.

De la luz a la oscuridad

María Fernanda es una de las tres hijas del ingeniero Araiza y la señora Mendívil que procrearon en los cerca de diez años de matrimonio. La menor de la tres se distinguió siempre por su buena conducta, tanto en el hogar como en su vida social y amistosa. También en lo escolar.

Su pasión por el estudio, su dedicación, disciplina y don de gente demostrada con compañeros dentro y fuera de los planteles escolares le ganó el respeto, cariño y admiración de maestros, condiscípulos, amigos y, que decir, de toda su familia.

La joven que hoy acusa a su padre desde niña siempre destacó en  actividades deportivas y académicas donde cursó más que satisfactoriamente sus estudios básicos, de bachiller y profesionales,  estos últimos, como estudiante de la Facultad de Medicina de una institución privada de educación superior de Hermosillo.

Antes, su dedicación al deporte, las lenguas y las artes escénicas la llevaron a obtener un grado aceptable en la disciplina del Tae Kwon Do, con especialidad en manejo de armas de fuego; domina tres idiomas y ha sido reconocida por una academia de Estados Unidos como mejor exponente de las artes histriónicas y su capacidad para creación de guiones de cortometrajes.

Estas y muchas otras virtudes rodearon la vida de María Fernanda dentro y fuera del hogar, hasta que el cambio en sus actitudes en el seno familiar se fue transformando en pocas semanas hasta convertirse en una enemiga de sus padres y sus hermanas, según  narran en la entrevista con Dossier.

Todo empezó un día de noviembre del 2014, cuando María Fernanda conoció en un evento social a Rafael Barajas Valenzuela. Desde ahí inició una relación amistosa que pronto derivó en noviazgo. No pasaron muchos días para los cambios en actitud y físicos de Maria Fernanda fueran advertidos por el resto de la familia.

La pérdida de peso, su actitud irritante a la menor provocación y la exigencia de dinero cada vez en cantidades mayores a la que los padres le asignaban semanalmente por igual a las tres hermanas para sus gastos escolares y personales llevaron a los padres a la conclusión de que la joven estaba gastando cantidades que en cierta ocasión superaron los 15 mil pesos en un corto lapso de tiempo. Todo esto, además de las constantes ausencias de su casa por las noches, con el pretexto de realizar sus tareas escolares en casas de compañeras de estudios, fue advirtiendo a la familia de que algo no andaba bien en la vida de Maria Fernanda.

Bajo ese escenario, los padres sospecharon que su hija estaba influenciada por su novio y que posiblemente estaba consumiendo drogas dada su actitud y apariencia física desgastada, a grado tal, que había perdido 18 kilogramos en unas semanas y que se atribuía a su ausencia de apetito, cuando llegaba a estar en casa.

Fue entonces que decidieron indagar por sus propios  medios el tipo de persona con la que su hija se relacionaba sentimentalmente y por el que prácticamente los había cambiado como familia.

No fue difícil saber que Barajas Valenzuela tenía antecedentes de haber cometido un homicidio imprudencial en el año 2011, cuando, bajo las influencias de las drogas, se impactó con un vehículo que tripulaba a exceso de velocidad, con otro donde viajaban varios jóvenes. Uno de ellos murió y otros tres quedaron parapléjicos de por vida.

Por extraña razón el responsable del accidente pronto salió libre de la cárcel y el caso nunca se aclaró a cabalidad, ni se le responsabilizó para reparar el daño moral causado a las víctimas y sus familias.

Según testimonios de la propia María Fernanda, su novio Rafael Barajas es sicólogo titulado y presta sus servicios como tal en el Hospital Psiquiátrico de Sonora, mejor conocido como “La Cruz del Norte”, profesión que combina con la de chamán, con facultades espirituales para realizar terapias inducidas, presuntamente con la droga conocida como El Sapito y que cobra tres mil pesos por “sesión”.

Las indagaciones familiares llegaron a conocer que las intenciones de Barajas y su grupo son instalar en Hermosillo un “centro espiritista” para jóvenes adictos a las drogas y que en otros lugares, como en el sur de Estados Unidos, funcionan como sectas integrada por ex consumidores de drogas que las dejaron gracias a su “tratamiento” con El Sapito, que al parecer no es otra cosa más que un cambio de adicción.

Como chamán, Barajas presume estar autorizado por la tribu Seri para representarlos en sesiones con jóvenes que desean un despertar de la conciencia y poseer un espíritu de libertad que los aleje de las malas influencias de su entorno. Al parecer, en ese trance cayó María Fernanda, según teme su familia.

Estos y otros elementos de duda  acrecentaron las sospechas de la familia y llevaron a los padres de María Fernanda se preocuparán aún más por su situación; buscaron evitar que la relación con el sicólogo siguiera por otros medios, pues las pláticas y el diálogo con su hija se había tornado imposible ante la actitud irritable que asumía al primer intento de hacerla recapacitar.

Decidieron entonces recurrir al señor Rafael Barajas, padre del novio de su hija, como primer paso a evitar aquella relación que veían altamente riesgosa para la salud física y mental de la joven.

Cuál sería la sorpresa, dicen, al encontrar a un padre que frente a la madre de Maria Fernanda les reconocía que su hijo desde temprana edad tenía experiencia en el uso de las drogas y que en todas sus relaciones sentimentales había protagonizado eventos violentos contra sus parejas, además de que era una persona con extravagancias y dado a las llamadas "drogas duras".

 “El papa de este sujeto, muy franco, nos dijo que su hijo era una fichita, que ellos ya estaban cansados de todos los problemas que les había causado y que no querían saber de más quejas. Me dijo que lo más que podía hacer era hacer ver a la muchacha la clase de persona que era Rafael y así lo hizo.

Al parecer el diálogo con su suegro causó cierta reacción positiva en María Fernanda y al cabo de unos días la alegría familiar retornó al hogar al ver el regreso de la hija ausente. Poco duró el gusto, pues la intención de la muchacha no era regresar sino que llevarse las pertenencias que tenía, solicitar más dinero y pedir que le dieran la visa en custodia de una de sus hermanas mayores porque emprendería un viaje a Estados Unidos. Los problemas surgieron al negarle la visa por temor a no saber de ella fuera del país y al reanudar la relación con Barajas hasta que optó por anunciar que se definitivamente se reincorporaba con Rafael.

De donde vive y como vive ahora mismo no se sabe, solo por lo que amistades y conocidos le dicen a su madre, pero desde donde está, ha aprovechado para emprender una campaña de desprestigio contra su familia, sorprendiendo a medios de comunicación, autoridades y conocidos para asumir su posición de víctima, solo para los que no saben que si se ha atrevido a chantajear, extorsionar y amenazar a su padre puede en su mente trastornada por las drogas emprender otras acciones ilegales.

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